0 Quiero que me traigas un libro a España

Hola, viajaré a España el 01 de Julio y llevaré conmigo algunos libros de Erich Neumann, "Los orígenes e historia de la conciencia".

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Juan Brambilla
EDITORIAL TRADUCCIONES JUNGUIANAS

0 LIBRO DE ERICH NEUMANN

Clica el enlace para adquirir el libro de Erich Neumann, "Los orígenes e historia de la conciencia". Por favor,lee las instrucciones.

0 La Teoría General de los Complejos

(Clic en "read more" para ver vídeo.) Este vídeo Jung habla específicamente de su Teoría General de los Complejos, que formuló entre 1903 y 1904.

Debajo del vídeo encontrarás un enlace al extracto de la conferencia de Jung, de 1934, "La Teoría General de los Complejos".





Conferencia de Carl Jung de 1934, "La Teoría General de los Complejos"


Haz clic y lee un extracto (traducido al castellano).




0 ¿Es conveniente el autoanálisis de los sueños? (1D) - Marie Louise von Franz

(Clic en "read more" para ver el vídeo) Marie Louise von Franz comenta sobre la conveniencia de analizar los propios sueños.

El inconsciente, nos dice, señala aquellos aspectos de nuestra psique que escapan a nuestra mirada

0 Marie Louise von Franz (1C) - ¿Quién está capacitado para interpretar sueños?

(Clic en "read more" para ver vídeo) En este video, la Dra Marie Louise von Franz, discípula y colaboradora directa de Carl G. Jung, nos comenta acerca de la necesidad de contar con la adecuada formación y experiencia para abordar con éxito la tarea

0 ¿Cómo llegó Marie Louise von Franz a la psicología analítica? (1B)

(Clic en "read more" para ver vídeo) En este vídeo la Dra Marie Louise von Franz, discípula directa y colaboradora de Carl Jung, nos cuenta cómo llegó por primera vez a la Psicología Analítica y cómo a través del análisis Jung pudo interpretar los extraños sueños que ella tuvo a lo largo de los años.

0 Marie Louise von Franz (1A) - ¿Quién es el autor de los sueños?

(Clic en "read more" para ver vídeo) En este breve vídeo de 3 minutos, que forma parte de una larga entrevista, Marie Louise von Franz, discípula directa de Carl G. Jung, explica entre otras cosas el origen de los sueños y sus aportes en la vida del soñante.


0 Lo femenino y Toni Wolff en la vida de Jung - Laurens van der Post

(Clic en "read more" para ver vídeo) En este vídeo, Laurens van der Post, conocido reportero de guerra de la época y miembro del grupo Eranos, nos cuenta cómo conoció a Carl G. Jung, así como el rol fundamental que desempeñó el psicólogo suizo en el rescate de lo femenino del olvido   al que este aspecto de la psique fue sometido por la mentalidad y psicología patriarcales de Occidente. También nos cuenta la importancia decisiva que tuvo Toni Wolff, amante de Jung durante algún tiempo, en el inquietante camino que éste recorrió durante su profunda crisis; tanto en lo que se refiere a la vida del mismo Jung, como a la posterior elaboración de su psicología. Según van der Post, el rol de la Wolff fue determinante en estos dos aspectos porque fue ella quien acompañó y guió a Jung por ese sendero que tan bien conocía, puesto que previamente ella se había quedado allí estancada, y del que Jung la había rescatado...un video fundamental!!!





2 Los mitos y el mundo actual - James Hillman 3/3

(Clic en "read more" para ver vídeo) Este es el tercer y último vídeo de la conferencia del Dr. James Hillman, "Los mitos y el mundo actual".

0 Los orígenes e historia de la conciencia, Erich Neumann - La Gran Madre 2









La Gran Madre es una virgen,
también, en un sentido diferente al que le asigna el patriarcado, que
posteriormente la malinterpretó como símbolo de castidad. Precisamente en
virtud de su fecundidad ella es una virgen, esto es, no relacionada ni
dependiente de ningún hombre.[1] En sánscrito, “mujer
independiente” es sinónimo de ramera. De allí que una mujer que no esté unida a
un hombre no sólo sea un tipo femenino

0 Arte e Inconsciente creativo. Ensayo II: El arte y su época 1 - Erich Neumann







ARTE E INCONSCIENTE CREATIVO


ENSAYO II: EL ARTE Y SU ÉPOCA

I



El arte y su época es un tema amplísimo; estoy seguro de que no esperan una investigación exhaustiva en sólo una exposición. Aquí no nos ocuparemos del fenómeno del tiempo en el sentido de qué lugar ocupa dentro de la experiencia del hombre o de sus obras de arte actuales; en otras palabras, no nos ocuparemos de la relación del ego con la corriente viviente del tiempo, con la eternidad o el momento, con los laberintos

0 Para comprender el I Ching. Las conferencias Wilhelm - I1 Los orígenes (1)







1

Los orígenes

Nuestro propósito es pasar algunas horas juntos discutiendo acerca de el Libro de las Mutaciones. Por supuesto, dicho objetivo no deja de presentar ciertas complicaciones. Este libro es difícil de comprender; está tan lleno de expresiones crípticas y de temas en apariencia tan abtrusos que a menudo no hay una explicación disponible, por lo que nos vemos tentados a valernos de interpretaciones diversas para encontrarles algún significado. Para nosotros, hijos de una generación esencialmente racionalista, representa un problema que en primera instancia

0 Los mitos y el mundo actual (2/3) - James Hillman

(Clic en "read more" para ver vídeo) Segundo vídeo de la conferencia del Dr. Hillman: la importancia de los mitos griegos en la comprensión de las aflicciones psicológicas; el rol fundamental de Freud, quien descubrió la base poética de la mente; el rol crucial de Jung, quien vio los avatares de los dioses olímpicos en nuestras aflicciones psíquicas; y el rol de Campbell, quien, ampliando ambas intuiciones reveladoras, nos presentó su representación en todas las culturas de la tierra. Los tres acudiendo a las fuentes de nuestra cultura occidental para vivificarla.

6 James Hillman - Los mitos y el mundo actual(1/3)

(Clic en "read more" para ver vídeo) Este es el primer vídeo (de tres, todos subtitulado en castellano) de la conferencia del Dr. James Hillman, pronunciada en un encuentro en honor de Joseph Campbell, acerca del rol de los mitos en la vida actual.







0 Marie Louise von Franz - La normalidad

A partir de la pregunta "¿Cuál es el valor de los sueños en su labor como analista?", Marie Louise von Franz, discípula directa de Carl G. Jung, nos explica que los sueños -expresión de la mismidad del individuo- constituyen el criterio o "punto de Arquímedes" desde el cual aproximarnos a determinar la validez o error tanto de los puntos de partida como de las inferencias y conclusiones que se extraigan a lo largo del análisis psicológico.

Como si fueran una especie de observador objetivo de nuestra interioridad, serán los sueños, y no las opiniones predefinidas del lego o del experto, sesgadas en menor o mayor medida por los prejuicios personales y hasta profesionales, los que, por ejemplo, determinen en cada caso qué es "lo normal" (quizá inclusive "lo adecuado") para tal o cual individuo.

A continuación el video. Debajo encontrarás algunos enlaces de interés.



Algunos libros de Marie Louise von Franz respecto a este tema:

Si estás en España, haz clic: La casa del libro
Si estás en Argentina, haz clic: Librerías Santa Fe
En otros países, a través de Amazon:

0 Christopher Vogler - El viaje del héroe (Matrix)

Christopher Vogler, afamado guionista de Hollywood, en este video nos presenta la estructura arquetípica que le da soporte a la trama de la película Matrix.

En su momento, la mayoría de críticos de cine calificó esta cinta como una  de aventuras futuristas y hasta de ciencia ficción. Nada más alejado de la realidad, porque, tal como Vogler demuestra en este breve video, Matrix está enraizada en tradiciones milenarias.

En este sentido, Matrix viene a ser una reedición moderna del mito central de todas las culturas que han poblado y pueblan el planeta, entre ellas la cristiana. De allí que Joseph Campbell -en cuyos estudios Vogler se inspira- lo haya denominado "el monomito" en su libro El héroe de las mil caras. (Véase debajo.)

El mito del héroe, verificable en el mundo externo de los hechos físicos como un viaje o el emprendimiento de una nueva tarea, en el mundo interno también se verifica como el proceso mismo de la reflexión, más aún, de la propia creatividad.

Haz clic en el video para ver la entrevista. Debajo encontrarás algunos enlaces de interés.


Enlaces de interés:
The Joseph Campbell Foundation (The Pacifica Graduate Institute)
The Writer's Journey (Página Web de Christopher Vogler)

Para adquirir el libro de Joseph Campbell, El héroe de las mil caras
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0 James Hillman - Re-imaginar la psicología (extracto)


James Hillman - Re-imaginar la psicología
(Ed. Siruela, Barcelona, 1999)

Capítulo1: Personificar o imaginar cosas 
(Extracto)

Muchas son las formas de daemonia…
Eurípides

En este libro usaré con frecuencia “psique” o “alma” como sujeto de la oración, haciendo afirmaciones tales como “la psique sostiene, ansía, necesita”, “el alma ve”, “la psique reflexiona sobre sí misma”. Hablar de este modo tiene implicancias que van más allá de las meramente retóricas, puesto que darle subjetividad e intencionalidad a un nombre significa algo más que adentrarse en un tipo especial de juego lingüístico: significa que realmente entramos en otra dimensión psicológica. El nombre adquiere conciencia, se personifica.

Personificar siempre ha sido fundamental para la imaginación religiosa y poética, y hoy es fundamental para la experiencia –y para el análisis de la experiencia- de la psicología de los arquetipos. Pero no podremos siquiera comenzar a entender por qué la personificación es crucial para la experiencia religiosa y psicológica, o incluso emplear libremente el término, hasta que hayamos iluminado parte de las sombras que nuestra moderna visión del mundo proyecta sobre ella.

Esta interpretación limita la idea de subjetividad a los seres humanos. Sólo a ellos se les permite ser sujetos, agentes y autores, tener conciencia y alma. Esta visión del mundo se basa esencialmente en la idea cristina de la persona como verdadero centro de la lo divino y única poseedora de alma. La insistencia cristiana en las personas vivas significa también que la psique está demasiado estrechamente ligada al ego. La psicología de Descartes resulta también esencial para esta visión moderna de las personas, al imaginar un universo dividido entre sujetos vivos y objetos muertos. No hay lugar para nada intermedio, ambiguo y metafórico.

Ésta es una perspectiva restrictiva que nos ha llevado a creer que todas aquellas entidades distintas de los seres humanos, pero con cualidades subjetivas interiores, son simplemente objetos “antropomórficos” o “personificados”, y no verdaderas personas en el sentido habitual de la palabra. Si encontramos personas que no residen en un cuerpo humano vivo, llegamos a la conclusión de que esas personas han sido trasladadas del “interior” al “exterior”. Creemos que les hemos transferido inconscientemente nuestras experiencias: son, pues, meramente ficticias o imaginarias. Las hemos creado de la misma manera que las personas de nuestros sueños son creadas supuestamente a partir de las experiencias de nuestro ego. No creemos que las personas imaginarias puedan ser tal como se muestran, es decir, como sujetos psicológicos válidos con voluntad y sentimientos como los nuestros pero no equiparables a los nuestros. Esa forma de pensar, decimos, es válida sólo para los pueblos primitivos animistas, o para los niños o para los locos.

Por otra parte, esta interpretación implica que cada cuerpo individual sólo puede contener una persona psíquica: de la misma manera que sólo tenemos un solo cuerpo, somos una sola alma. El hecho de hallar otras personas dentro de uno mismo, de estar dividido en varias almas, en una serie de múltiples personalidades –aunque esta idea haya sido defendida a menudo incluso en nuestra cultura occidental-, es una “aberración” denominada “pensamiento personificado”. Aquellas personas distintas de mi egosubjetividad que aparecen en el mundo o en mí mismo son llamadas personificaciones: su vitalidad tiene que resultar de la mía; su animación ha de proceder de mi aliento. 

La psicoterapia se afana en conseguir que esas personas “desplazadas” regresen del mundo exterior o del interior del inconsciente al lugar que los psicoterapeutas consideran que les corresponde: el ser humano consciente y asentado en el ego. De este modo se ha suprimido la diversificación de la personalidad, así como su diferenciación y vivificación. “La integración de la personalidad” se ha convertido en la tarea moral de los psicoterapeutas. Al igual que la tradición cristiana y la filosofía cartesiana, la piscoterapia también ha declarado la guerra a las personificaciones. De hecho, los psicólogos reniegan de la personificación, considerándola un modo defensivo de percepción, una proyección, “una “falacia patética”, una regresión a modos de adaptación engañosos, alucinatorios o ilusorios. En el mejor de los casos, los psicólogos consideran la personificación como una extravagante figura retórica, como un juego, o como un instrumento terapéutico mediante el cual el ego puede aprender algo acerca de sus temores y sus deseos.

La psicología, cuyo propio nombre procede de “alma” (psyché), ha impedido la aparición del alma en cualquier lugar que no cuente con la aprobación de esta nueva visión del mundo. De la misma manera que la ciencia y la metafísica modernas han prohibido la subjetividad de las almas en el mundo físico de los hechos materiales, la psicología ha negado la autonomía y la diversidad de las almas al mundo interior de los hechos psicológicos. Las intenciones, conductas, voces o sentimientos que yo no puedo controlar con mi voluntad o conectar con mi razón son extraños, negativos, psicopatológicos. Toda mi subjetividad y toda mi interioridad deben ser literalmente mías, es decir, propiedad de mi personalidad consciente. En el mejor de los casos tenemos almas, pero nadie dice que seamos almas. La psicología no emplea siquiera la palabra “alma”: para hacer referencia a la persona se utilizan los términos “yo” o “ego”. Tanto el mundo de allá fuera como el de aquí dentro han sufrido el mismo proceso de despersonificación. Nos han des-almado a todos.

Nos separaremos, por supuesto, lo antes posible de este camino tan trillado. Al explorar la selva animista en consonancia con sus propias ideas, al escuchar con atención, y desprovistos de las herramientas interpretativas de la psicología moderna, lo que las numerosas voces autónomas nos dicen, probablemente perderemos el contacto con el grupo principal. Pero en esta expedición nos adentraremos en el reino interior del animismo. Pues vamos en busca del anima, del alma. Desde el principio asumimos que la íntima relación existente entre el ánima –el alma- y el mundo personificado del animismo es más que verbal, y que personificar es una manera de hacer alma. Es decir, asumimos que hacer alma depende de la capacidad para personificar, que a su vez depende del ánima. El ánima como término, como función y como figura recibirá un desarrollo más amplio a medida que vayamos penetrando en sus dominios.

Al desechar los argumentos habituales en contra de la personificación, esperamos encontrar una nueva forma o perfeccionar una ya existente (a) de revitalizar nuestras relaciones con el mundo que nos rodea, (b) de conocer nuestra fragmentación individual, nuestros múltiples espacios y múltiples voces, y (c) de fomentar la imaginación para descubrir sus aspectos brillantes. Nuestro deseo es salvar los fenómenos de la psique imaginal. [1]  Y para ello debemos liberar la psique de los prejuicios de la psicología moderna, permitiendo que aquélla se perciba a sí misma –sus relaciones, sus realidades, sus patologías- radicalmente apartada de la nueva perspectiva psicológica.

El concepto moderno de nosotros mismos y del mundo ha embotado nuestra imaginación, fijando definitivamente nuestra interpretación de la personalidad (psicología), de la locura (psicopatología), de los objetos y la materia (ciencia), del cosmos (metafísica) y de la naturaleza de lo divino (teología). Por otra parte, ha consolidado los métodos empleados en todos estos campos de forma que constituyan un frente unificado contra el alma. Algunas personas desesperadas han acudido a la brujería, la magia y el ocultismo, a las drogas y la locura, a cualquier cosa que reavive la imaginación para encontrar un mundo dotado de alma. Pero estas reacciones no bastan. Lo que se necesita es una re-visión, un cambio drástico de perspectiva para salir del atolladero sin alma que llamamos conciencia moderna.

Comencemos, pues. En primer lugar debemos retroceder en la historia del acoso a la personificación para poder apreciar con claridad su poderosa influencia en nuestras mentes.

[1]El término imaginal adquiere adquiere una importancia capital en la obra del islamólogo Henry Corbin, que se valió de este término con el propósito de evitar cualquier confusión con lo meramente imaginario y poder devolver a la imaginación su legítimo valor noético, esto es, restituirle “su función de verdadero órgano de conocimiento, capaz de ‘crear’ ser”. En otras palabras, Corbin le reconocía a la imaginación una función productiva, y no sólo la estrictamente reproductiva a la que había sido confinada por la filosofía dominante en Occidente desde Platón hasta nuestros días.



¿Cómo puedes adquirir este libro?

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0 Marie Louise von Franz - Interpretación de los sueños, ¿arte o ciencia?

En este video, Marie Louise von Franz nos cuenta cómo la labor de interpretación de los sueños está basada tanto en la aplicación de los conocimientos del intérprete como en la habilidad desarrollada después

4 ¿Eres Quijote o Sancho? Parte I

Pretender agotar la inmensa riqueza de El Quijote de la Mancha en un video de quince minutos es una pretensión sin límites que no es la mía. Sin embargo, algo hay que decir.

Aquí te cuento mi interpretación de esta obra que, a mi entender, debería ser considerada como un libro de cabecera en cualquier Facultad de Psicología. Porque eso son los grandes escritores como Cervantes, psicólogos (psique+logos); puesto que sólo ellos, al sumergirse en su alma, y, al hacerlo, sumergirse en el alma de la humanidad, pueden volver de esa viaje por las profundidades con un tesoro de alcance universal, un espejo en el cual todos y cada uno de nosotros podemos reflejarnos y re-conocernos.

Si después de ver el video quieres dejarme después un comentario, te lo agradeceré mucho.





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2 Del I Ching y su parafernalia (*)



(*) Dice el DRAE: Conjunto de usos habituales en determinados actos o ceremonias, y de objetos que en ellos se emplean. Usado más en sentido irónico.

Esta anécdota tuvo lugar hace unos seis años, cuando vivía en Castelldefels, un hermoso pueblo costero que queda a media hora de la aun más hermosa Barcelona.

Resulta que por entonces yo acababa de instalarme allí después de vivir unos años en mi igualmente querida Madrid. Al llegar a Castelldefels alquilé un pequeño piso o departamento y luego de entregar el mes de adelanto y la garantía, me quedé sin dinero; además, no tenía trabajo. Mientras que esperaba la respuesta de una empresa a la que había postulado, y dado que el hambre apretaba, un día decidí diseñar en Power Point un aviso publicitario que decía así: “Leo el I Ching. Juan. 618 431 135”.

Pese a que llevaba ya un buen tiempo leyendo el I Ching, al que había conocido cinco años antes de esta anécdota, cuando aún vivía en la paradisiaca isla de Lanzarote, dudaba de mi capacidad de leérselo a alguien que no fuera yo. También dudaba de que el libro fuera conocido, pero la necesidad pudo más que mis consideraciones.

Cada hoja o folio A-4 contenía cuatro anuncios, de los cuales colgaban diez tiras semirecortadas en las que aparecían mis datos para que el interesado arrancara una tira y se la llevara consigo. Cuando los tuve listos los imprimí, fotocopié (saqué cincuenta copias), guillotiné y luego recorté las tiras con unas tijeras. 4 x 50 x 10= ¡Dos mil tiritas! Con una mochila al hombro cargada de papeles me lancé a recorrer las calles buscando postes de luz, cabinas telefónicas, tablones de anuncios y hasta mostradores de tiendas donde pegar mis avisos. Además, le arranqué una tira a cada uno de ellos, así le facilitaría el camino al interesado que acaso tuviera reparos en ser el primero en llamar. Me tomó todo el día pegar los doscientos avisos en el pueblo, y volví a casa con los pies molidos.

Ni bien cayó la noche me fui a la cama muy ilusionado, e inclusive le pedí a Dios que al día siguiente mucha gente me llamara. El precio de la “consulta” aún no lo había determinado, y preferí dejar que las fuerzas del mercado (la cara promedio que mis cientos de clientes pusieran) definieran la tarifa. Eso sí, sería una tarifa por hora, en la cual resolvería todas las preguntas y consultas que me hicieran en ese lapso. Una vez establecida mi estrategia comercial, me quedé dormido.

La cosa es que esa noche tuve un sueño terrible. Si bien hoy ya no lo recuerdo, sé que fue terrible porque a la mañana siguiente me levanté con la urgencia de retirar todos mis anuncios de las calles de Castelldefels. La conclusión que extraje de mi sueño fue determinante: “No puedo utilizar el I Ching para obtener beneficios económicos así no tenga trabajo ni dinero”. Acto seguido, convencido y avergonzado de mi charlatanería (porque así me sentí entonces), salí a impedir que se materializara lo que, no era difícil imaginar, podía haberse gestado en las casi veinticuatro horas que habían transcurrido.

Después de recorrer durante algunas horas los lugares en los cuales había pegado mis avisos el día anterior y retirarlos todos, descubrí, para mi asombro, que varios de ellos tenían ocho o menos tiras (cada anuncio que pegué tenía nueve). No sólo mi brillante estrategia comercial había tenido efectos positivos, sino que, además, y lo que era peor, ¡¡realmente existían los interesados en el I Ching!! Imaginarás en qué estado volví a casa. Por un lado, lamentando el lío en el que podría haberme metido; pero, por otro lado, preguntándome quiénes habrían arrancado las tiras de papel…y deseando escuchar el timbrazo del teléfono.

Las horas pasaron y el día se fue. “Afortunadamente, -pensaba, iluso yo- nadie me ha llamado.” Pero llegó la mañana del día siguiente, y cuando todo parecía parte del pasado…sonó el teléfono. Ya lo adivinaste: era alguien que quería que le leyera el I Ching. Lo primero que pensé fue decirle “No” y aducir un súbito malestar o alguna obligación inexcusable. Sin embargo, la segunda reacción, más rápida que la primera, fue citarlo en mi piso. Ahora ya no se trataba de necesidad, sino de curiosidad.

Pongamos por caso que se llamara Pedro. Pedro llegó puntual. Y aquí comienza lo bueno, porque vi que la decepción, el desencanto y la desilusión empañaron su rostro ni bien le abrí la puerta de mi humilde morada, la cual, más que piso o departamento, era en realidad un estudio de apenas veinte metros cuadrados. Pero, estoy seguro de ello, no fue la humildad de mi estudio lo que lo impactó, menos aún cuando ese tipo de vivienda abundaba en la zona. Es más, sabiendo que la humildad y la pulcritud bien podían convivir, había adelantado el día de limpieza y en cinco minutos había dejado todo listo para su llegada: el suelo barrido, quitado el polvo de mis pocos muebles, la cama tendida, el baño reluciente y la ropa sucia escondida dentro de la lavadora. Mi estudio era un anís, tal como decía mi abuelita.

Bien, ¿qué pasó con Pedro? Lo intuí por la invariable actitud que mantuvo a lo largo de nuestra conversación, es decir, Pedro no encontró lo que esperaba. Pero, ¿qué esperaba Pedrito? Nunca lo supe con certeza. Supongo que, para comenzar, esperaba que yo tuviera rasgos orientales, o quizá que aparentara mayor edad de la que tenía (36 bien puestos), o que no lo recibiera en polo, chanclas y pantalones cortos, ni mucho menos bronceado por el sol de la (preciosa) costa catalana en ese verano especialmente caluroso.

En lugar del afiche de un sonriente Ronaldinho, que vistiendo la azulgrana celebraba uno de sus golazos, tal vez esperaba un crucifijo y un ramillete de ruda clavados en la pared, empapelada quizá con hexagramas dibujados con gruesos trazos; o que mi estudio oliera a perfumado incienso, o que una ligera humareda, desprendiéndose del quemador de aceites esenciales de lavanda, eucalipto y/o mezcla de cítricos, aportara la indispensable atmósfera de santidad y misticismo. Quién sabe, quizá debí tomar la precaución de colocar unos frascos de Flores de Bach, una Biblia, un Corán y una baraja Tarot encima del viejo televisor que recogí de la calle, así como poner una estatuilla del Buda junto a mis libros que se apilaban en una esquina, y hasta reemplazar con dos o tres mullidos almohadones tamaño king size el sofá-cama donde nadie podía sentarse ni mucho menos echarse porque se venía abajo.

También es probable que si lo hubiera recibido con las palmas de las manos juntas sobre el pecho y el torso inclinado, mi cabeza cubierta con un turbante, un punto rojo pintado en mi frente, un collar de chakiras pre-incas colgando de mi cuello, de cuyo extremo pendiera una chakana inca junto a una cruz egipcia, una bola de cristal bajo el brazo, algún arete o pendiente con el símbolo del Yin/Yang (¡viva el sincretismo!) en las orejas, y hasta un tatuaje, hoy no estaría escribiendo esto. Pero como no tomé las previsiones del caso, el gesto de decepción, desencanto y desilusión que ensombreció su rostro apenas me vio a mí y a mi estudio, es decir, apenas vio al “sacerdote” y al “templo”, dejó traslucir lo evidente: a sus ojos, yo era un sujeto poco fiable.

Y no es que yo reclame o exija que se me reconozca como fiable; es decir, lejos estoy de dar por sentada mi capacidad de entender con solvencia el I Ching. El problema, a mi entender, no fue tanto mi baja, media o alta fiabilidad, de la que, repito y aclaro, yo mismo tengo mis serias dudas, sino más bien la tajante conclusión que Pedro extrajo a partir de la ausencia de la consabida parafernalia. Por decirlo de alguna manera, más pesó el turbante y la bola de cristal que el texto del I Ching, que aún no habíamos leído.

Su gesto lo decía todo: si no hay parafernalia, el sacerdote es un farsante, el ritual es un embuste, y el templo es apenas un piso de veinte metros cuadrados.

Pero, ¿quién le dijo a Pedro que ese habitáculo era un templo, que allí dentro había un sacerdote, y que íbamos a ejecutar un ritual? Porque lo cierto es que no fui yo. Ciertamente es mejor leer el I Ching en un entorno silencioso que en las escaleras del metro de Plaza Cataluña; pero de allí a otorgarle dichos títulos al lugar que habita un curioso como yo que de vez en cuando lanza tres monedas seis veces consecutivas, hay un abismo. Es más, quien tira las monedas es el “cliente”, con lo que el diálogo, por fuerza, es entre éste y el libro.

Por un instante pensé en no iniciar la “sesión”, pero “mi primer cliente” ya estaba allí y yo quería saber lo que era leerle el I Ching a un desconocido.

Recuerdo que el texto del hexagrama –no recuerdo cual salió- mencionaba algo así: para acercarse a Dios no hacía falta pompa alguna. (Valga la redundancia: “Dios” es el I Ching.) Quizá debí explayarme un poco, comentarle que años atrás me había aproximado por primera vez del mismo modo al I Ching, es más, que apenas anteayer había querido lucrar con él. Pero en ese momento sólo pensaba en la expresión de su rostro: según Pedro, la parafernalia era condición sine qua non de la fiabilidad del así llamado intérprete. (Pese a que, de hecho, en ocasiones al I Ching hace falta interpretarlo.) Quería decirle que muchas veces la parafernalia era señal precisamente de ineptitud, tal como suele suceder en el surfing (mi deporte preferido pese a no poder practicarlo en Barcelona porque en el Mediterráneo no hay olas...por lo menos como las del Pacífico o las de Lanzarote); en el cual, mientras mejor equipado esté el surfista (no hablo del profesional), mayores probabilidades hay de que éste sea malo. ¡Imagínate añadir a lo anterior que yo era surfista!

Tal vez debí hablarle con firmeza y claridad, explicarle el significado del texto, pero no lo hice. Fue extraño, seguía sintiéndome como una mezcla de incomprendido y charlatán, y a la misma vez el I Ching había sido claro como el agua: le llamaba la atención a Pedro sobre su disposición. (No escribo esto porque me haya sentido ofendido en modo alguno por Pedro, sino porque siempre guardé el recuerdo del impacto que me causó la coincidencia entre la desidia con que que Pedro tiró las monedas y el texto del hexagrama que salió.)

Por supuesto, terminada la “sesión” no le cobré; sólo le dije que me pagara lo que quisiera, si es que quería. Me dio diez Euros y se marchó, quién sabe si a buscar un auténtico médium.

Por mi parte, esa noche compré un par de cervezas y unos cigarros para analizar bajo la estrellada y calurosa noche catalana los sucesos del día. Tal vez si le hubiese dicho lo que pensaba, esa noche me habría ido a un bar del pueblo. Imposible saberlo.

¡Gracias por tu tiempo!
Juan

POSTDATA: El I Ching es un medio de autoconocimiento, y las conferencias de Richard y Hellmut Wilhelm son una buena ayuda para quienes estamos interesados en él. Encuentra la traducción del libro Para comprender el I Ching. Las conferencias Wilhelm sobre el Libro de las Mutaciones, a la derecha, en el apartado “Extractos”. O adquiérela clicando en el siguiente botón:
Páginas: 239
Archivo: PDF, 1.29Mb
Precio: 14,90 Euros

En caso te interese profundizar en el tema y seguir leyendo a autores que hablan con rigor acerca del I Ching, de su relación con la Psicología, así como sobre la Sincronicidad, además de la traducción de las doce (12) conferencias de los Wilhelm te sugiero que leas los siguientes libros:
  1. Prólogo de Jung al Libro de las Mutaciones
  2. Jung: La interpretación de la naturaleza y la psique
  3. Jung: Memorias, sueños y pensamientos (Autobiografía)
  4. Jung y Wilhelm: El secreto de la flor de oro (olvidé sugerirlo en el video)

A continuación te presento el libro que traduje y la versión del I Ching que yo uso, puedes adquirirlos en Amazon clicando aquí:


    Si estás en España y quieres adquirir los libros que te sugerí, puedes conseguirlos vía Internet en La Casa del Libro clicando en los los siguientes enlaces (según el importe, el envío puede ser GRATIS):
    1. El Libro de las Mutaciones (I Ching)
    2. La interpretación de la naturaleza y la psique
    3. Recuerdos, sueños y pensamientos
    4. El secreto de la flor de oro

    Si prefieres comprar en Amazon (estés o no en España), clica aquí:

     

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